Cepeda se avergüenza pero no se desprende de Petro

En su entrevista con Daniel Coronell, el candidato del Pacto Histórico reconoció la corrupción del gobierno, pero dejó claro que su apuesta no es romper con el petrismo, sino administrarlo con otro tono.

Iván Cepeda salió a hacer algo que pocos candidatos se atreven a intentar en plena campaña y es admitir un pasivo sin renunciar al proyecto que lo produjo.

En la entrevista con Daniel Coronell, difundida por Cambio y replicada por varios medios, reconoció que en el gobierno de Gustavo Petro sí hubo corrupción, dijo sentir vergüenza por ello y remató con una frase que no pasó desapercibida: no va a prometer un país sin corrupción porque eso sería “incurrir en demagogia”.

Lo que Cepeda está construyendo no es una candidatura de ruptura, sino una candidatura de continuidad corregida. Él mismo dejó claro que ha sido partícipe de este gobierno, que ha contribuido a elaborar su política y que es amigo personal de Petro desde hace 40 años, a quien respalda y defiende.

En otras palabras, no está diciendo yo no soy esto; está diciendo yo soy esto, pero con una narrativa más sobria y menos delirante. Esa precisión importa, porque convierte su discurso en una maniobra de control de daños más que en una autocrítica de fondo.

El punto más delicado de su intervención está en la tesis de que todos los gobiernos han cogobernado con la corrupción y que esta es un sistema arraigado en todas las ramas del poder público. Eso puede sonar realista, incluso honesto, pero también funciona como una coartada política de alto nivel, pues si la corrupción es estructural, entonces el escándalo del petrismo deja de ser excepcional y pasa a formar parte de una fatalidad nacional.

Le puede interesar:  Obras y recursos para Antioquia en disputa: Entrevista con Simón Molina, candidato a la Cámara de Representantes

También queda claro que Cepeda quiere tranquilizar a los mercados, a los moderados y a la base petrista al mismo tiempo. Por un lado, dijo que mantendría pilares de la política económica del gobierno Petro y que se está rodeando de asesores técnicos para preservar indicadores como inflación, empleo y crecimiento. Por otro, bajó el volumen a fantasmas como una eventual constituyente, al asegurar que no es una prioridad y que antes debe haber un acuerdo nacional sobre asuntos estratégicos.

Y todo esto ocurre en un momento en que las encuestas le sonríen, aunque no con la comodidad de hace unas semanas. La medición del CNC para Cambio lo pone primero en intención de voto con 34,5%, seguido por Paloma Valencia con 22,2% y Abelardo de la Espriella con 15,4%; pero en segunda vuelta con Valencia aparece prácticamente empatado, 43,3% frente a 42,9%, dentro del margen de error.

Esa cifra explica mucho de su tono: Cepeda ya no habla como activista puro, sino como alguien que sabe que va adelante, pero que también entendió que no le alcanza con el aplauso de la militancia. Su apuesta parece ser presentarse como el heredero que reconoce los errores de Petro, sin traicionar su legado.

La pregunta para la opinión pública es si eso será leído como sinceridad política o como una forma elegante de pedir que el país pase la página sin revisar a fondo lo que ocurrió.

[adrotate banner="11"]
[adrotate banner="14"]

RECIENTES

[adrotate banner="26"]

[the_ad id="634"]
[the_ad id='632']

Te podría interesar

[adrotate banner="24"]

Recomendados

Liberalismo de Envigado se monta en campaña...

La carrera presidencial empezó a mover fichas con nombre propio...
[the_ad id="636"]