Cepeda quiere debatir, pero con libreto propio

El candidato del petrismo abrió la puerta al debate, pero solo bajo condiciones que para muchos suenan más a control del escenario que a verdadera confrontación democrática.

Iván Cepeda dice que está listo para debatir, pero no exactamente como se espera de quien aspira a gobernar un país en crisis. Su postura ha dejado la sensación de que quiere llegar al ring con árbitro escogido, preguntas filtradas y temas previamente delimitados.

El hoy candidato del petrismo retó a Paloma Valencia y a Abelardo De La Espriella, a quienes ubica en la extrema derecha, pero al mismo tiempo ha condicionado su asistencia a que haya un escenario imparcial, moderadores pertinentes y una agenda temática previamente acordada. También dejó claro que no aceptaría preguntas sobre los escándalos del Gobierno Petro, con el argumento de que no son su responsabilidad, pese a representar la continuidad política de ese proyecto.

Ahí es donde empieza el ruido político, porque una cosa es pedir garantías y otra muy distinta parecer más interesado en domesticar el debate que en enfrentarlo. Durante meses, Cepeda prácticamente se mantuvo ausente de los principales debates presidenciales y defendió una campaña sin shows ni estridencias, mientras privilegiaba entrevistas en escenarios más cómodos. Incluso la semana pasada no asistió a un debate televisado en el que sí estuvieron otros aspirantes presidenciales.

Le puede interesar:  Proyectos frenados en Antioquia por falta de recursos del Gobierno Nacional

Ahora reaparece con una invitación selectiva, pero bajo sus propias condiciones, como si el problema no fuera debatir sino debatir sin sobresaltos.

El punto de fondo no es que cuando un candidato pretende escoger el tono, el formato y hasta el perímetro de las preguntas, lo que transmite es cálculo, y en el caso de Cepeda, ese cálculo parece girar otra vez alrededor del mismo libreto que suele ser convertir el debate en una tribuna para golpear a la derecha, al uribismo y, de paso, seguir usando a Álvaro Uribe como antagonista central de campaña.

En una democracia seria, quien aspira a la Presidencia no puede entrar al debate solo si le acomodan la silla, el libreto y el micrófono. Tiene que responder por lo que propone, por lo que representa y también por el proyecto político del que viene.

Si Cepeda quiere mostrarse como un líder sólido, tendrá que probar que sabe debatir sin escudos y sin filtros.

RECIENTES

Te podría interesar

Recomendados

¿Daniel Quintero en Supersalud? Más polémica que...

Cuando en Colombia se habla de salud, ya no se...