La izquierda pide continuidad, pero no explica sus contradicciones

La elección presidencial llega marcada por una pregunta de fondo: ¿merece continuidad un proyecto político que no logró cumplir las expectativas que generó?

A pocas horas de que Colombia elija presidente, la campaña ha dejado una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿por qué quienes prometieron cambiar el país hoy piden confianza para continuar exactamente el mismo camino? Durante años, la izquierda colombiana construyó un discurso basado en la defensa de los pobres, la igualdad de oportunidades, la protección del medio ambiente y la reconciliación nacional, sin embargo, cuando se revisan los resultados del gobierno que respalda la candidatura de Iván Cepeda, aparecen demasiadas contradicciones para ignorarlas.

Se prometió una paz total y hoy los colombianos observan cómo múltiples grupos armados ilegales han fortalecido su presencia territorial. Se prometió cuidar el agua y el medio ambiente, pero continúan creciendo las actividades asociadas a la minería ilegal, la deforestación y las economías criminales. Se prometió unir al país y reducir el odio político, pero Colombia llega a esta elección más polarizada que hace cuatro años. Se prometió gobernar para los más vulnerables, pero millones de ciudadanos siguen esperando que las reformas se traduzcan en soluciones concretas para sus vidas. La distancia entre el discurso y los resultados es cada vez más difícil de justificar.

También resulta llamativo que muchos de los dirigentes que hablan permanentemente en nombre del pueblo hayan desarrollado sus trayectorias en escenarios muy distintos a los de la mayoría de los colombianos. Iván Cepeda estudió en Europa y ha construido una carrera política e intelectual ligada a corrientes de pensamiento de izquierda que durante décadas han cuestionado el modelo económico occidental; nada de eso es un delito ni debería ser motivo de estigmatización, pero sí plantea una pregunta legítima y es ¿por qué quienes cuestionan permanentemente las oportunidades que ofrece el sistema suelen haber aprovechado precisamente esas oportunidades para formarse, crecer y consolidar su influencia?

Le puede interesar:  La educación, la gran ausente en las promesas de Petro

Los colombianos también hemos visto cómo la izquierda exige creer en los procesos de transformación de sus dirigentes, pero rara vez concede esa misma posibilidad a quienes piensan diferente. Si una persona cambia de ideas, de convicciones religiosas o de posiciones políticas, merece ser escuchada y juzgada por sus actos presentes, no únicamente por su pasado, eso debería aplicar para todos. La democracia exige coherencia, no privilegios morales reservados para un solo sector ideológico.

Por eso esta elección no parece ser una disputa entre derecha e izquierda sino mñas bien una discusión sobre resultados, obre si Colombia quiere prolongar un modelo de gobierno que prometió una transformación histórica y deja más preguntas que respuestas, o si quiere intentar un camino distinto. Abelardo De La Espriella tendrá que demostrar que puede cumplir lo que promete, pero quienes hoy piden continuidad también tienen una obligación pendiente y es la de explicar por qué, después de cuatro años de promesas de cambio, tantos colombianos sienten que el país avanzó menos de lo que les prometieron.

RECIENTES

Te podría interesar

Recomendados

La seguridad, el terreno donde se juega...

La seguridad terminó convirtiéndose en el tema decisivo de la...