La carrera por la Gobernación de Antioquia comenzó con cinco renuncias

La salida de cinco funcionarios de posiciones estratégicas dentro de la administración departamental no parece una coincidencia administrativa ni una simple reorganización para afrontar los últimos meses del gobierno de Andrés Julián Rendón.

Rodrigo Hernández Alzate dejó la gerencia de la Empresa de Vivienda de Antioquia, VIVA; Eugenio Prieto Soto salió del Departamento Administrativo de Planeación; Esteban Ramos Maya abandonó la Fábrica de Licores de Antioquia; Horacio Gallón Arango se retiró de la Secretaría de Infraestructura y Alejandro Arbeláez dejó la gerencia de la Sociedad Hidroituango.

La Gobernación anunció sus reemplazos y presentó los movimientos como parte de la recomposición del equipo para la recta final de la administración. Sin embargo, las salidas ya eran relacionadas desde semanas atrás con posibles aspiraciones electorales para 2027.

Ninguno de los cinco ha oficializado una candidatura y sería apresurado afirmar que todos llegarán hasta las urnas. Pero en política, una renuncia anticipada suele decir más que una declaración cuidadosamente redactada.

La ley exige que los funcionarios que hayan ejercido autoridad administrativa, política, civil o militar en el departamento se retiren, como mínimo, doce meses antes de la elección si pretenden aspirar a la Gobernación. Por esa razón, para quienes contemplan competir en octubre de 2027, salir antes de que comience ese periodo de inhabilidad es una decisión preventiva elemental.

Lo que está en juego no es únicamente una candidatura, es la sucesión de Andrés Julián Rendón y el control del proyecto político que gobierna Antioquia desde 2024.

Rodrigo Hernández tiene cercanía con Rendón, pero todavía con fronteras

Rodrigo, el “Ñato”, Hernández parte con una ventaja que también puede convertirse en su principal problema y es su cercanía con Andrés Julián Rendón.

Fue alcalde de Rionegro, dirigió VIVA y ha formado parte durante años del círculo político del gobernador. Su trayectoria le permite moverse con naturalidad en el Oriente antioqueño y mantener relaciones con alcaldes, concejales, dirigentes comunitarios y sectores empresariales.

Desde VIVA tuvo contacto con proyectos habitacionales en diferentes municipios, una posición especialmente útil para construir relaciones territoriales. Su nombre, además, ya había aparecido en conversaciones electorales antes de los comicios legislativos de marzo de 2026, aunque finalmente no consiguió un espacio para competir.

Hernández tendrá que demostrar que su estructura puede atravesar el Valle de San Nicolás, entrar con fuerza en Medellín y conquistar subregiones en las que todavía no posee reconocimiento suficiente.

La bendición de Rendón puede abrir puertas, entregar estructura y facilitar acuerdos, pero también puede reducirlo a la condición de heredero designado. En una elección departamental, la continuidad necesita rostro propio, relato propio y capacidad para defender los resultados del gobierno sin convertirse en una copia de quien lo antecedió.

Eugenio Prieto es la experiencia que no siempre rejuvenece una candidatura

Eugenio Prieto posee la trayectoria más extensa de los cinco, pero también carga con el mayor desgaste.

Fue gobernador encargado, senador, director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, secretario de Hacienda y director de Planeación. Conoce la administración departamental, las dinámicas regionales y los mecanismos con los que se construyen acuerdos políticos en Antioquia.

Además, ya sabe lo que significa aspirar a la Gobernación, pues en 2023 participó en un mecanismo para elegir candidatura única y terminó respaldando a Andrés Julián Rendón después de ser derrotado en la medición interna.

Esa decisión le permitió ingresar posteriormente al gobierno, pero no necesariamente convertirse en su socio más poderoso.

Prieto pasó por Hacienda y Planeación, dos dependencias importantes en términos técnicos, aunque menos rentables políticamente que entidades con presupuesto de inversión directa, contratación visible y presencia permanente en los municipios.

Su permanencia dentro de la administración tuvo una paradoja, pues estuvo cerca del gobernador, pero lejos del protagonismo.

El resultado de las elecciones legislativas tampoco favoreció a su corriente. El liberalismo antioqueño llegó debilitado y la estructura denominada Liberalismo Socialdemócrata no consiguió demostrar la capacidad electoral que habría fortalecido una eventual aspiración.

Prieto conserva relaciones, conocimiento y experiencia, pero deberá convencer al electorado de que no representa una candidatura que Antioquia ya conoce.

Su mayor activo es saber gobernar, su mayor dificultad será demostrar que todavía puede ganar.

Horacio Gallón es el hombre del territorio, las obras y la experiencia electoral

Entre los cinco nombres, Horacio Gallón parece comenzar con la combinación más equilibrada de experiencia administrativa, recorrido electoral y presencia territorial.

Fue alcalde de Andes, representante a la Cámara y secretario de Infraestructura de Antioquia. Desde esa última posición recorrió municipios, supervisó proyectos, se reunió con mandatarios locales y tuvo contacto con uno de los temas que más réditos políticos produce como son las obras.

En las campañas regionales, una carretera inaugurada suele comunicar más que veinte discursos.

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Gallón conoce el Suroeste, tiene relaciones con sectores conservadores y de derecha y puede presentar resultados concretos de su paso por el gobierno. A diferencia de otros aspirantes, no tendría que comenzar explicando quién es ni cómo funciona una elección.

Un secretario de Infraestructura puede hablar de vías, puentes y maquinaria, pero un candidato a gobernador debe responder por seguridad, educación, desarrollo económico, salud, minería, finanzas públicas y relaciones con el Gobierno nacional.

También tendrá que resolver su ubicación dentro de la competencia. Si varios de los renunciados buscan representar la continuidad de Rendón, Gallón deberá decidir si compite por convertirse en el escogido del gobernador o si construye una candidatura capaz de sobrevivir incluso sin esa bendición.

Alejandro Arbeláez tiene una hoja de vida que todavía no produce votos

Alejandro Arbeláez representa una candidatura de naturaleza diferente.

Ha sido viceministro de Defensa, gobernador encargado de Arauca, asesor presidencial y gerente de la Sociedad Hidroituango. Su hoja de vida combina seguridad, administración pública y dirección empresarial.

Durante su gestión, Hidroituango entró en una fase distinta, marcada por la operación de sus unidades y por la posibilidad de que la sociedad propietaria comience a recibir utilidades de una central que aporta una porción significativa de la generación eléctrica nacional.

Arbeláez sigue siendo poco conocido para una parte considerable del electorado; su trayectoria ha transcurrido principalmente en escenarios técnicos, burocráticos y empresariales, lejos de la exposición cotidiana que exige una campaña.

Su desafío será construir identidad, tendrá que aprender a hablarles a los ciudadanos sin refugiarse en presentaciones técnicas, recorrer municipios, formar estructura y conseguir dirigentes dispuestos a defender su nombre. También deberá enfrentar las controversias acumuladas alrededor de Hidroituango, aunque muchas sean anteriores a su gestión.

Esteban Ramos carga con un apellido que abre puertas, pero no reemplaza una candidatura

Esteban Ramos Maya dejó la gerencia de la Fábrica de Licores de Antioquia con un activo evidente, ya que pertenece a una de las familias más reconocidas del conservatismo antioqueño.

Es hijo del exgobernador Luis Alfredo Ramos y hermano del dirigente Alfredo Ramos. Ese apellido le proporciona relaciones políticas, acceso a estructuras y un reconocimiento que otros aspirantes tardarían años en construir.

La FLA también le ofreció una vitrina empresarial importante, puesto que trata de una de las compañías emblemáticas del departamento y de una fuente fundamental de recursos para Antioquia. Pero administrar una empresa reconocida no equivale a construir liderazgo electoral.

Ramos ha mantenido un perfil reservado, con menor exposición pública y una presencia territorial menos evidente que la de Gallón o Hernández; su posible aspiración parece descansar, por ahora, más en el capital político familiar que en una narrativa propia.

Los apellidos ayudan a conseguir reuniones, avales y apoyos iniciales, pero no garantizan conexión emocional con los votantes. Antioquia ya no es un territorio en el que las casas políticas puedan transferir automáticamente sus votos de una generación a otra.

Esteban Ramos tendrá que demostrar que no es solamente el hijo del exgobernador, sino un dirigente capaz de explicar qué Antioquia propone y por qué debería ser él quien la gobierne.

El verdadero candidato puede ser Andrés Julián Rendón

Las cinco renuncias revelan algo más profundo que las aspiraciones personales de quienes dejaron sus cargos, Andrés Julián Rendón buscará preservar influencia en la elección de su sucesor.

El gobernador necesita un candidato que defienda su administración, mantenga su orientación política y evite que la Gobernación caiga en manos de sectores contrarios, pero también necesita que la competencia no fracture la coalición que lo llevó al poder.

Si escoge demasiado pronto, puede provocar la rebelión de quienes se sientan excluidos. Si espera demasiado, los aspirantes podrían construir estructuras enfrentadas y convertir la sucesión en una guerra interna.

En los círculos políticos se menciona la posibilidad de realizar encuestas durante los primeros meses de 2027 para medir conocimiento, favorabilidad e intención de voto.

La sucesión apenas comienza

Los cinco exfuncionarios llegan a la competencia con ventajas distintas: Horacio Gallón tiene territorio, experiencia electoral y obras para mostrar. Rodrigo Hernández posee cercanía con Rendón y una estructura importante en el Oriente. Eugenio Prieto conserva experiencia y relaciones, aunque deberá combatir el desgaste. Alejandro Arbeláez puede exhibir preparación técnica, pero necesita convertirse en una figura pública. Esteban Ramos cuenta con apellido y conexiones, aunque todavía debe construir liderazgo propio.

No todos llegarán a la inscripción. Algunos podrían terminar aspirando al Congreso, buscando una alcaldía, negociando participación en una campaña o regresando a posiciones administrativas. Otros utilizarán su nombre para aumentar su capacidad de negociación antes de adherir al candidato con mayores posibilidades.

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