La salud mental en el trabajo también depende del autocuidado

El trabajo puede proteger nuestra salud mental cuando lo hacemos con un propósito. No es solo lo que hacemos sino cómo lo hacemos.

Tener un empleo decente, con el que nos sintamos satisfechos, valorados y apasionados por lo que hacemos, es bueno para la salud mental, mientras que los entornos laborales que se tornan difíciles, con un clima organizacional complejo, suelen convertirse en un riesgo psicosocial.

El trabajo puede proteger nuestra salud mental cuando lo hacemos con un propósito, le damos un sentido y lo disfrutamos como un medio de vida, un espacio para las relaciones interpersonales y una oportunidad de crecimiento profesional.

Tener un entorno laboral saludable no solo depende de los jefes o del área de Recursos Humanos, pues también está en cada uno de nosotros hacer de las labores y del lugar en el que se ejercen algo agradable para el desarrollo de las actividades. No es solo lo que hacemos sino cómo lo hacemos.

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Bien sea porque el servicio es presencial, remoto o mixto, y más allá de las condiciones existentes, en todos los casos es importante tener una buena disposición para la realización de las labores, mantener en orden y la armonía el puesto de trabajo, tener claras las prioridades, hacer las pausas necesarias para el cuerpo y la mente, entre otras.

El autocuidado en las actividades laborales implica asumir la responsabilidad de elegir estilos de vida y de trabajo saludables en la medida de las propias limitaciones y posibilidades. Si bien no siempre podemos acceder al empleo de nuestros sueños, sí podemos hacer del que tenemos un entorno saludable y satisfactorio.

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