“Vamos a devolverle el tiempo a la gente”, con esa frase, Braulio Espinosa Márquez, precandidato a la Gobernación de Antioquia para el periodo 2028–2031, presenta su propuesta de estudiar un segundo nivel sobre la Regional y la Autopista Sur.
La iniciativa contempla inicialmente cuatro carriles rápidos elevados en aproximadamente 18,5 kilómetros, para separar los viajes metropolitanos de mayor distancia de los desplazamientos locales.
Políticamente, la apuesta apunta a una inconformidad cotidiana como son las horas que miles de ciudadanos pierden entre su casa y el trabajo, sin embargo, entre la fuerza del anuncio y su eventual ejecución todavía hay preguntas fundamentales por resolver.
El problema que sustenta la propuesta tiene cifras concretas, pues según los resultados de la Encuesta Origen-Destino 2025, divulgados por el periódico El Colombiano, en el Valle de Aburrá se realizan aproximadamente 6,4 millones de viajes diarios, con una duración media de 39 minutos. Por su parte, el índice TomTom 2025 reporta para Medellín 153 horas anuales perdidas por congestión en horas pico.
El planteamiento propone mantener en el primer nivel las entradas, salidas y conexiones urbanas, mientras el segundo atendería recorridos largos con accesos controlados y circulación continua.
Su análisis se dividiría en tres segmentos: sur, entre Ancón Sur, Sabaneta y Envigado; centro, entre Envigado y Medellín central; y norte, hacia Caribe y la conexión con Bello. El trazado, los intercambiadores y los beneficios reales siguen pendientes de estudios.
Espinosa lo reconoce en el documento: “esta es una iniciativa que debe estudiarse con rigor”. Esa precisión es esencial, puesto que lo presentado es una propuesta para evaluar, cuyo impacto sobre los tiempos de viaje todavía no está cuantificado.
La discusión más exigente estará en la financiación y en la relación de la obra con el modelo de ciudad. El documento no presenta un presupuesto, fuentes de recursos ni un cronograma de ejecución. También queda por establecer cómo se integraría la estructura elevada con el Metro, el transporte público, las ciclorrutas y la recuperación paisajística del corredor del río.
Aunque Espinosa incluye modernización de rutas, flotas de bajas emisiones, pago electrónico único y accesibilidad universal, deberá explicar qué prioridad y recursos tendría cada componente. Los estudios tendrán que determinar, además, si la intervención reduce la congestión del sistema o la concentra en sus accesos y conexiones.




