El argumento no es nuevo, pero esta vez quedó amarrado a una resolución con número y fecha: Resolución 889 del 27 de enero de 2026. En términos simples, para la Registraduría, aceptar a Quintero en esta consulta sería legitimar una jugada que, según su interpretación, choca con la Constitución y la Ley 1475.
La entidad fue explícita al decir que “Aceptar la inscripción de una precandidatura de un ciudadano que participó en una consulta en la que fue derrotado y, además, pretenda hacerlo por una agrupación política diferente, es contrario a la Constitución y a la ley”.
El nudo está en que Quintero Calle participó en una consulta previa, perdió y ahora intenta entrar a otra consulta con otro paraguas político.
El antecedente que lo inhabilita, según la Resgistraduría, es que el excalde de Medellín estuvo en la consulta del Pacto Histórico el 26 de octubre y no está en discusión si quería estar o no en ella, simplemente estuvo y sus votos fueron contados, pese a que Quintero anunció que renunciaba días antes, su retiro no se formalizó ante la Registraduría por parte de los partidos que lo inscribieron; por eso su participación se mantuvo en firme.
La ley contempla que quien participa como precandidato en una consulta queda inhabilitado para inscribirse de nuevo como candidato en el mismo proceso electoral, incluso por otra organización.
Quintero, en otras palabras, no está peleando contra un rival político, está peleando contra un expediente y es el rastro administrativo de una inscripción que para la autoridad electoral quedó en firme.
La izquierda sí se inscribe, pero el CNE decide quién juega
Mientras a Quintero le dijeron no, el Frente por la Vida avanzó en lo demás. La Registraduría informó que trasladó al Consejo Nacional Electoral-CNE la inscripción del acuerdo de coalición y las postulaciones para que el CNE se pronuncie sobre la participación de los precandidatos.
En la lista pública de ese bloque aparecen Iván Cepeda, Roy Barreras, Camilo Romero (y Quintero, aunque su inclusión fue rechazada por la Registraduría).
El caso de Iván Cepeda quedó en un limbo particular ya que la Registraduría dejó en manos del CNE la decisión final sobre su inscripción, por lo que es posible que haya sala plena para decidir de fondo sobre su participación.
Desde afuera se ve como un episodio más del enredo electoral colombiano, pero desde adentro se lee como una izquierda que está está armando consulta mientras discute si sus nombres son legalmente viables.
El caso Quintero deja claro que en política la renuncia por video o por trino no sirve si no existe en el papel. El mensaje de la Registraduría, más allá de simpatías, es institucional, y es que no importa lo que haya dicho públicamente, lo que importa es lo que quedó radicado y notificado.
Por ahora, Quintero no quedó inscrito para la consulta del 8 de marzo según la Registraduría, ahora el pulso se traslada al CNE, donde se definirá el alcance real de la consulta y la habilitación de nombres clave.






