Fondo Milagro no estará destinado exclusivamente a vivienda, la decisión anunciada por la Presidencia plantea un mecanismo para canalizar recursos nacionales e internacionales hacia la reconstrucción de viviendas e inmuebles, pero también hospitales, colegios, vías, aeropuertos y otra infraestructura afectada. Además, hace parte de la declaratoria de emergencia económica anunciada después del terremoto del 10 de agosto.
El presidente Abelardo De La Espriella anunció la creación del denominado Fondo Milagro, un mecanismo que tendrá como propósito centralizar y administrar los recursos nacionales e internacionales destinados a la reconstrucción de las zonas golpeadas por el terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto.
La decisión hace parte de las medidas adoptadas por el Gobierno en el marco de la emergencia económica, con la que el Ejecutivo pretende acelerar la respuesta institucional frente a una tragedia que, según el balance entregado el miércoles por el propio mandatario, había dejado 265 personas fallecidas, 3.494 heridas y 496 desaparecidas.
El alcance del Fondo Milagro será más amplio que la reconstrucción de las viviendas destruidas o averiadas. De acuerdo con lo anunciado por la Presidencia, allí se canalizarán aportes para intervenir hospitales, centros educativos, inmuebles, carreteras y aeropuertos, además de otras obras esenciales en los territorios afectados. “La emergencia que propongo va a crear un ‘Fondo Milagro’, una entidad que va a canalizar los aportes nacionales e internacionales”, explicó De La Espriella al presentar la medida.
El mecanismo busca, en la práctica, disponer de una bolsa identificable para orientar los recursos de la reconstrucción y establecer prioridades frente a la magnitud de los daños.
La creación del fondo estará acompañada por otras decisiones económicas dirigidas específicamente a las familias que perdieron sus viviendas o cuyos inmuebles no pueden ser habitados. El Gobierno anunció subsidios de arrendamiento, alivios tributarios y financieros, apoyos para el pago de servicios públicos y ayudas económicas, mientras avanza la evaluación definitiva de los daños.
También se contemplan medidas para empresarios y microempresarios afectados. La emergencia económica le permitirá al Ejecutivo expedir disposiciones extraordinarias relacionadas directamente con la crisis, aunque estas estarán sometidas a los controles constitucionales correspondientes.
El desafío estará ahora en la financiación, administración y vigilancia del Fondo Milagro. El propio presidente reconoció que la reconstrucción comienza en un escenario fiscal complejo, con restricciones de liquidez y dificultades presupuestales, por lo que los aportes internacionales y privados pueden adquirir un peso significativo.
La experiencia reciente también obliga a que la trazabilidad de los recursos sea un elemento central: en junio, al revisar otra emergencia económica decretada en 2026, la Corte Constitucional ordenó que los recursos extraordinarios tuvieran un mecanismo de administración separado que permitiera hacer seguimiento adecuado a su destinación.
Para el nuevo Gobierno, el Fondo Milagro será así una de sus primeras grandes pruebas de gestión, pues no bastará con recaudar recursos, sino que deberá demostrar rapidez en la reconstrucción, criterios claros de priorización y controles suficientes para garantizar que el dinero llegue efectivamente a las familias y territorios afectados.




