Tejido social desde la minería se vive en el corregimiento La Floresta del municipio de Yolombó

En el corregimiento La Floresta del municipio de Yolombó, los mineros están redefiniendo su compromiso con el tejido social. Otoniel Cataño, representante legal de la mina Los Balsos, nos cuenta cómo cambiaron la fiesta de celebración del minero por la entrega de viviendas para personas de escasos recursos.

En una región donde la actividad minera ha sido tradicionalmente sinónimo de festividad y problemáticas sociales, un cambio notable está ocurriendo en el municipio de Yolombó en el corregimiento La Floresta, donde los mineros cambiaron su celebración tradicional de fiesta y licor por actos solidarios con sus paisanos.

En esta entrevista, Otoniel Cataño, representante legal de la mina Los Balsos de este corregimiento, nos compartió la manera como los mineros locales están redefiniendo su papel en la comunidad, pasando de la rumba desenfrenada a una labor social significativa.

Durante años, la «fiesta del minero» fue una celebración marcada por días de lúdica, pero también de desorden, trasnocho, licor, ausencia laboral y hasta problemas familiares, sin embargo, este estereotipo está siendo desafiado por una nueva generación de mineros comprometidos con el cambio positivo.

Según Otoniel, representante legal de la mina Los Balsos, han optado por canalizar su energía y recursos hacia iniciativas que beneficien verdaderamente a la comunidad, de esta manera, uno de los proyectos más destacados es el que viene desde el año 2018 cuando decidieron celebrar su día recogiendo fondos para entregar una solución de vivienda a personas de escasos recursos que viven en condiciones precarias.

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Desde entonces se han entregado cinco viviendas nuevas y se han realizado otras cinco mejoras, teniendo como prioridad a los adultos mayores.

Estas casas no solo proporcionan refugio seguro y digno, sino que también representan un símbolo tangible del compromiso de los mineros con el bienestar de su entorno.

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Este cambio de enfoque ha sido bien recibido por los habitantes de Yolombó, quienes ven con optimismo el impacto positivo que estas acciones están teniendo en su comunidad. Ahora, en lugar de preocuparse por los problemas asociados con la actividad minera, muchos están empezando a verla como un agente de cambio y desarrollo.

Sin embargo, el representante legal reconoce que aún hay desafíos por delante. La transformación completa de la percepción sobre la minería requerirá tiempo y esfuerzo continuo, pero están comprometidos a seguir adelante en esta nueva dirección.

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