Dos herederos y una decisión para Fico

Andrés Tobón y Manuel Villa representan dos caminos de continuidad para Creemos. Ambos tienen experiencia, reconocimiento y cercanía con Federico Gutiérrez, pero solo uno podrá recibir el respaldo principal en 2027.

La sucesión de Federico Gutiérrez comenzó a moverse antes de que termine su segundo gobierno, y es que dentro de Creemos, los nombres de Andrés Felipe Tobón Villada y Manuel Villa Mejía aparecen como las cartas más fuertes para conservar la Alcaldía de Medellín en 2027.

No son figuras improvisadas ni recién llegadas al círculo del alcalde, ambos participaron en su primera administración, conocen el funcionamiento del Distrito y han construido parte de su trayectoria alrededor de la seguridad, uno de los temas con mayor rédito político para el fiquismo.

Aunque ninguno ha oficializado plenamente su candidatura, sus movimientos públicos permiten concluir que la competencia ya está en marcha.

Tobón tiene a su favor el recorrido electoral, la experiencia en el Concejo y una relación directa con los barrios, las organizaciones sociales y los debates cotidianos de la ciudad. Fue secretario de Seguridad durante el primer gobierno de Gutiérrez, aspiró inicialmente a la Alcaldía en 2023 y se retiró para facilitar el regreso de Fico, una decisión que ahora podría presentar como prueba de lealtad y disciplina política.

Desde el Concejo ha ampliado su agenda hacia la vivienda, el espacio público, el desarrollo económico y la revisión del POT, lo que le permite proyectarse más allá de la seguridad y mostrarse como un dirigente con conocimiento integral de Medellín. Su principal activo es haber hecho política electoral sin romper con la Administración; su desafío será demostrar que tiene identidad propia y no solamente paciencia para esperar el turno.

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Villa, por su parte, tiene la ventaja de estar en el corazón del gobierno y de exhibir resultados desde una secretaría altamente visible. Abogado con especialización en Economía, ha sido secretario privado, secretario de Seguridad y alcalde encargado, una hoja de vida que le concede experiencia administrativa y cercanía directa con las decisiones de Gutiérrez.

La reducción de algunos delitos, el uso de tecnología, los operativos de control y el balance de septiembre de 2026, presentado por la Alcaldía como el mes menos violento en cinco décadas, le ofrecen una narrativa sencilla y electoralmente poderosa como autoridad, orden y continuidad. Su dificultad será separar la promoción legítima de su gestión de una eventual plataforma electoral financiada por la exposición que ofrece el cargo.

La decisión será incómoda para Federico Gutiérrez porque cualquiera de los dos podría reclamar méritos suficientes. Si respalda a Villa, Tobón tendría razones para recordar que ya cedió una aspiración en 2023; si escoge a Tobón, dejaría por fuera al funcionario que ha administrado uno de los principales símbolos de su gobierno.

Fico tampoco podrá convertir esa preferencia en apoyo oficial mientras sea alcalde, pues las restricciones a la participación política le impiden utilizar el cargo o los recursos públicos para favorecer una candidatura. Por eso, la fórmula podría presentarse como una encuesta, un consenso interno, una consulta de centroderecha o una decisión de Creemos y sus aliados.

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