La posible unión entre Creemos, el partido fundado por Federico Gutiérrez; Defensores de la Patria —no ‘Firmes por la Patria’—, la colectividad del presidente Abelardo De La Espriella; y Salvación Nacional comienza a mover el tablero de las elecciones regionales de 2027.
Aunque inicialmente se habló de una fusión de las tres personerías jurídicas, versiones posteriores indican que Creemos podría conservar su identidad y participar mediante una coalición.
La diferencia es que fusionarse implicaría compartir dirección, estructura y decisiones, y coaligarse le permitiría a Federico Gutiérrez negociar candidaturas y avales sin entregar el control de su proyecto político, por ahora hay conversaciones, pero no existe una unión formalmente aprobada.
Creemos aporta algo que las otras fuerzas todavía necesitan demostrar como lo es el poder territorial, especialmente en Medellín y Antioquia. Defensores de la Patria, por su parte, llega fortalecido por el triunfo presidencial y ya cuenta con personería jurídica, financiación estatal y capacidad para otorgar avales; no es un partido apenas en formación. Salvación Nacional ofrece tradición ideológica y una estructura con experiencia electoral.
Juntos podrían presentar candidatos comunes a gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos, pero también tendrían que resolver la pregunta que suele romper estas alianzas que es quién escogerá los nombres y quién se quedará con el control político de las regiones.
Y aquí el gran afectado podría ser el Centro Democrático, que conserva una bancada importante y mantiene en Antioquia su principal fortín, pero ya no sería la única puerta de entrada a la derecha. Hasta ahora, muchos aspirantes necesitaban la bendición de Álvaro Uribe; en 2027 podrían buscar el aval del partido presidencial o acercarse a la estructura de Federico Gutiérrez.
El uribismo tendría entonces tres opciones: competir en solitario, negociar desde una posición menos dominante o sumarse a una alianza en la que ya no impondría todas las condiciones. La discusión es todavía más incómoda porque algunas figuras que estuvieron cerca del Centro Democrático cuestionan hoy su identidad y consideran que dejó de representar una derecha suficientemente definida.
Esta reorganización no se limita a las regionales. Las alcaldías y gobernaciones conquistadas en 2027 serán la plataforma para construir una candidatura presidencial posterior, y allí podrían cruzarse los intereses de Federico Gutiérrez, los dirigentes que surjan del oficialismo y otras figuras conservadoras.
La alianza puede convertirse en una poderosa maquinaria electoral, pero también en una disputa anticipada por la sucesión dentro de la derecha.



