No tienes que poder con todo: hablar también es cuidarte

En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una invitación a hablar sin miedo, dejar de exigirnos poder con todo y buscar apoyo para descubrir otras maneras de atravesar el dolor.

Hay personas que cumplen con todo mientras por dentro sienten que ya no pueden más. Trabajan, responden mensajes, cuidan a otros y, cuando alguien les pregunta cómo están, contestan casi por costumbre ‘Bien’. Este septiembre, mes para la Prevención del Suicidio, queremos abrir espacio para una respuesta distinta, una que no tenga que disimular el cansancio ni pedir perdón por la tristeza.

Desde AgenCiencia queremos recordarte algo, y es que no tienes que estar bien para merecer compañía, ni llegar al límite para pedir ayuda; lo que sientes merece atención, aunque todavía no encuentres las palabras para explicarlo.

Nos han enseñado a resistir, a seguir, a sostener incluso aquello que nos está haciendo daño, pero no hay que sostener por sostener, tenemos derecho a reconocer que una situación nos supera, a poner límites, a descansar y a decir «quiero que alguien me acompañe».

El sufrimiento no necesita compararse con el de nadie para ser válido, tampoco se resuelve siempre con un «ponle ganas» o un «tienes tanto por agradecer», a veces, lo que más necesitamos es poder hablar sin que nos corrijan la emoción, sin que nos apuren a sentirnos mejor, sin tener que proteger a los demás de nuestra propia tristeza, sin que nos juzguen.

Buscar ayuda puede empezar con una conversación con alguien de confianza y continuar con un profesional de salud mental con quien podamos construir un vínculo seguro. Existen distintos enfoques de psicoterapia; encontrar uno adecuado a nuestras necesidades, con una persona cualificada que nos escuche y nos haga sentir respetados, importa.

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Si una primera experiencia no funciona, merecemos otras opciones, las prácticas personales o espirituales que nos brindan bienestar pueden acompañar ese proceso, pero ante pensamientos de suicidio es fundamental recibir atención profesional. No tenemos que descubrir a solas cómo salir de esos pensamientos y emociones que vuelven una y otra vez.

Si hoy te cuesta imaginar un mañana distinto, no tienes que resolver toda tu vida en este momento. El dolor puede cambiar, y existen tratamientos, vínculos y oportunidades que quizá ahora resulte difícil reconocer. Tener pensamientos de suicidio no te hace débil ni culpable; mereces atención y alivio.

Puedes empezar con una frase como «No me siento bien y necesito ayuda». Si sientes que podrías hacerte daño, busca compañía de inmediato y acude a urgencias o contacta los servicios de emergencia; hay otras formas de atravesar lo que hoy parece insoportable.

Mereces la oportunidad de encontrarlas con apoyo, a tu ritmo y sin tener que fingir que puedes con todo.

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