Ese escenario, Cambio Radical lanzó una apuesta con mensaje claro: renovar y recuperar su “alma territorial”. El nombre que encabeza esa intención es Nataly Vélez, candidata a la Cámara de Representantes con el número 102.
En distintos municipios del departamento líderes locales, ciudadanos y sectores sociales celebran su candidatura como una señal de relevo. No tanto por una etiqueta de “juventud”, sino por lo que simboliza una figura que llega con trayectoria, pero sin el desgaste del cálculo frío, y que plantea que la política puede volver a tener contacto real con la gente.
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Un liderazgo que empezó antes del poder
La historia política de Nataly Vélez se cuenta en escalones: personera estudiantil, luego Junta Administradora Local-AL de la Comuna 10 – Boston, y después un salto que la consolidó en el mapa público al ejercer como concejal de Medellín durante dos periodos.
Ese recorrido muestra un liderazgo que no apareció de la nada. Se construyó en lo local, en lo barrial, donde el respaldo no se compra con discursos sino que se gana con presencia y gestión. Según su narrativa, su capital político no nace de títulos, sino de la idea del liderazgo como responsabilidad.
En 2019, Nataly Vélez obtuvo más de 20.000 votos, con lo que registró la mayor votación en la historia del Concejo de Medellín, un resultado que sus seguidores presentan como evidencia de conexión ciudadana.
Vargas Lleras y la apuesta por renovar el partido en Antioquia
El movimiento político no llegó solo. Nataly aceptó la invitación de Germán Vargas Lleras para liderar la renovación de Cambio Radical en Antioquia. Eso, en términos internos, significa respaldo de dirección nacional y una decisión de poner un rostro con alto reconocimiento local para reactivar estructura territorial.
La campaña, además, busca diferenciarse por forma no desde oficinas, sino desde las calles. Su agenda se vende como un mapa de recorridos en municipios, reuniones comunitarias, encuentros con jóvenes, madres, empresarios, campesinos y líderes sociales.
Antioquia y el anhelo de volver a creer
La frase “Antioquia quiere volver a creer”, en el fondo, lo que está diciendo es que hay un electorado cansado de los mismos libretos, pero todavía dispuesto a escuchar si ve algo distinto con energía, cercanía y carácter.
Ahí se ubica la candidatura: **una mujer de nueva generación política, preparada, firme y “profundamente humana”**, según describen quienes la respaldan. El énfasis en lo humano no es casual: hoy el electorado castiga la frialdad tecnocrática tanto como el populismo vacío.
La proyección, 50.000 votos y la niñez como eje sensible
En su entorno hablan de una expectativa ambiciosa que superar los 50.000 votos y llegar a la Cámara de Representantes por Cambio Radical. Pero el discurso intenta ir más allá del conteo electoral, plantea la causa de renovar la esperanza y recuperar el rumbo.
Nataly Vélez insiste en que su convicción más profunda es el trabajo por la niñez. Y esa línea se amarra a una alianza discursiva que es su cercanía con el candidato presidencial Abelardo De La Espriella, con quien ha encontrado temas afines, especialmente la propuesta de impulsar cadena perpetua para quienes cometan abusos contra mujeres y niños.
la candidata se presenta como renovación, pero también como resultado. Como territorio, pero también como estructura. Como firmeza moral, pero también como apuesta electoral.






