La nueva fotografía de la presidencial no muestra una carrera resuelta sino un tablero que se está desordenando a toda velocidad. Iván Cepeda sigue al frente con 35%, Abelardo De La Espriella aparece segundo con 21 % y Paloma Valencia ya le respira en la nuca con 16 %, luego de pegar un salto de 12 puntos frente a la medición anterior de GAD3 para Noticias RCN. Más atrás, Claudia López y Sergio Fajardo apenas marcan 4 % y 3 %, un dato que retrata, sin anestesia, la anemia electoral del llamado centro político.
Lo verdaderamente llamativo no es que Cepeda vaya arriba, sino que su ventaja empieza a parecer menos cómoda de lo que su campaña quisiera vender. Subió apenas un punto frente a la medición anterior, mientras Paloma pasó de 4 % a 16 % y Abelardo cayó de 26 % a 21 %.
Es decir, uno lidera, sí, pero sin el envión suficiente para cantar victoria; otro se desinfla justo cuando más necesitaba consolidarse; y una tercera candidatura encontró, por fin, el punto de conexión que no tenía antes de las consultas del 8 de marzo. La encuesta expone quién está creciendo, quién se frenó y quién podría estar empezando a pagar el costo de haber arrancado demasiado temprano.
El dato político más incómodo es que la fórmula Paloma Valencia–Juan Daniel Oviedo dejó de ser un experimento para convertirse en amenaza real. pues la escogencia de Oviedo pudo atraer votos de centro y mejorar la conversación pública de esa campaña.
En otras palabras, mientras unos celebran encuestas como si ya estuvieran en la Casa de Nariño, los números dicen que la pelea grande apenas se está cocinando.
El otro gran derrotado de esta medición no es solo Abelardo, sino la narrativa del centro útil. Claudia López y Sergio Fajardo siguen atrapados en porcentajes marginales y ni siquiera sumados logran alcanzar a los tres punteros. Eso significa que buena parte del electorado ya empezó a migrar hacia opciones con más capacidad de polarizar, movilizar y encarnar bloques ideológicos claros. La moderación, al menos por ahora, no entusiasma. Y en política, cuando un candidato no entusiasma, termina convertido en comentarista de la campaña ajena.
La conclusión es menos romántica y más brutal, así las cosas, Cepeda está casi asegurado en segunda vuelta, pero no tiene cómo sostener, por ahora, la fantasía de ganar en primera; Abelardo ya no puede darse el lujo de seguir cayendo; y Paloma entendió antes que varios de sus rivales que esta elección no se gana solo con ideología, sino con narrativa, fórmula y oportunidad.
La encuesta se hizo con 1.076 entrevistas efectivas, cobertura nacional en 31 departamentos y Bogotá, y margen de error de ±3 %, suficiente para leer tendencias, no para repartir la banda presidencial.

