El Gobierno de Abelardo De La Espriella consiguió una victoria que vale mucho más que cualquier discurso sobre gobernabilidad y es la coalición que lo respalda al asegurar siete de los nueve puestos del Consejo Nacional Electoral para el periodo 2026-2030.
Nubia Stella Martínez, Silvio Carrasquilla, Juan Carlos Wills, Juan Felipe Lemos, José Antonio Parra, Plinio Alarcón y Gersel Pérez conforman el bloque favorable al nuevo Ejecutivo. El Pacto Histórico apenas conservó dos lugares, ocupados por Cielo Rusinque y Ana Jimena Bautista.
En Antioquia, la elección tiene un protagonista particular como lo es Juan Felipe Lemos Uribe, quien después de 16 años en el Congreso, ocho en la Cámara y ocho en el Senado, Lemos buscó la reelección como cabeza de lista del Partido de la U, obtuvo alrededor de 71.400 votos y terminó en el puesto once de una colectividad que solo alcanzó nueve curules.
Los ciudadanos no le renovaron el contrato legislativo, pero la política colombiana tiene sus propios mecanismos de reincorporación, y ahora, cinco meses después, el Congreso lo eligió magistrado del organismo encargado de vigilar a quienes participan en elecciones. En otras palabras, salió de la competencia, pero no del estadio; simplemente cambió la camiseta de jugador por la de árbitro.
Lemos es abogado, tiene estudios de maestría en Gobierno, fue codirector del Partido de la U y durante su paso por el Congreso participó en debates económicos, laborales, empresariales y de infraestructura. El cuestionamiento, por tanto, no se reduce a su hoja de vida sino al hecho de que un dirigente formado durante décadas dentro de un partido político pasa directamente a integrar la entidad que inspecciona, vigila y sanciona a los partidos políticos.
El nuevo CNE deberá estudiar asuntos sensibles, entre ellos las investigaciones relacionadas con la financiación de campañas, posibles violaciones de topes electorales, la personería jurídica de movimientos políticos y las solicitudes de división interna de colectividades como la Alianza Verde y el Centro Democrático; también tendrá que revisar actuaciones que podrían tocar directamente al oficialismo, incluida la financiación de la campaña presidencial de De La Espriella.
Juan Felipe Lemos perdió la curul, pero ganó un asiento con capacidad para influir en las reglas, los controles y las sanciones del sistema electoral. El episodio confirma una vieja habilidad de la política colombiana en la que el diseño institucional colombiano sigue considerando normal que los vigilados escojan a sus vigilantes.
El Gobierno no solo aseguró mayorías en el Congreso; ahora también cuenta con una correlación favorable en el organismo que vigila la competencia política.




