La ANSV abrió la temporada decembrina con el lanzamiento del Plan Navidad: primero en Bogotá, el 1 de diciembre, y luego en siete ciudades más (Popayán, Medellín, Pereira, Montería, Neiva, Sogamoso y Villavicencio) entre el 3 y el 12 de diciembre.
En Medellín, el evento se realizó este 4 de diciembre con autoridades departamentales, equipos técnicos y representantes del sector transporte. Allí se presentaron tres frentes de acción:
1. Controles con riesgo priorizado: alcohol, velocidad, motociclistas, condiciones técnicas de vehículos.
2. Presencia institucional en puntos críticos como corredores turísticos, peajes, terminales y aeropuertos.
3. Campañas de sensibilización dirigidas especialmente a motociclistas, peatones y demás actores viales bajo el eslogan “Decide por la vida”.
“Queremos que en diciembre, cuando históricamente aumentan las cifras de siniestralidad, podamos contar con todos nuestros familiares y seres queridos, que no perezcan o tengamos siniestros en las vías”, señaló Darío Rincón, director de Comportamiento de la ANSV, al explicar que el plan combina control, pedagogía y articulación entre entidades para salvar vidas en las vías.
Medellín baja sus muertos, pero sigue pagando el costo en motos y a pie
Los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial muestran una fotografía compleja para Medellín, debido a que entre enero y octubre de 2025 se registraron 230 víctimas fatales por siniestros viales, lo que equivale a una reducción del 14,18 % frente al mismo periodo de 2024.
Es una buena noticia en términos de tendencia, pero el detalle revela quiénes siguen cargando el peso de la tragedia, que son los motociclistas con 136 fallecidos, el 59 % del total y los peatones que fueron 79 fallecidos, el 34,4 %; en este grupo sí se observa una reducción cercana al 22 % frente a 2024.
Es decir, la ciudad mejora en cifras globales, pero la moto y el peatón siguen siendo los eslabones más débiles en el sistema vial.
La paradoja nacional: bajó en 2024, vuelve a subir en 2025
Mientras Medellín presenta reducción, el panorama nacional enciende las alarmas, ya que de enero a octubre de 2025, el número de fallecidos por siniestros viales en Colombia aumentó 5 % frente al mismo periodo de 2024, según el Observatorio de la ANSV.
El contraste es aún más fuerte si se recuerda que 2024 había cerrado con una disminución histórica del 2 % en muertes por siniestros viales (8.271 fallecimientos, 134 menos que en 2023), el primer descenso consistente desde 2018.
Además, diciembre sigue siendo un mes crítico. En 2024, Antioquia fue el departamento con más fallecidos ese mes con 102 personas, seguido de Valle del Cauca con 92. En el listado por municipios, Bogotá registró 67 muertos, Cali 35 y Medellín 28, de los cuales 14 eran usuarios de motocicleta.
¿Alcanza un plan de diciembre para cambiar una cultura de todo el año?
El Plan Navidad y la campaña “Decide por la vida” son un mensaje contundente para esta temporada: cada decisión en la vía —conducir después de beber, exceder la velocidad, subir dos o tres personas a una moto, cruzar por lugares prohibidos— puede “encender las luces de Navidad o apagar vidas”, como sintetiza el lema adoptado por la ANSV.
La ANSV anuncia que continuará con presencia institucional en corredores turísticos, refuerzo de campañas en peajes, terminales y aeropuertos, y acompañamiento a autoridades locales para focalizar horarios y puntos de mayor riesgo. Pero el reto de fondo pasa por configurar una política de seguridad vial que trascienda la lógica de “plan de temporada” y se convierta en prioridad permanente de Estado.
El balance de Medellín muestra que sí es posible bajar las muertes en las vías, siempre que haya articulación entre autoridades, control focalizado y campañas insistentes. Pero también evidencia que 230 muertos en diez meses siguen siendo una tragedia inaceptable, especialmente cuando la mayoría son motociclistas y peatones.
El mensaje que deja el lanzamiento del Plan Decide por la vida es doble: las instituciones tienen la responsabilidad de sostener el control, mejorar la infraestructura, ordenar el uso del espacio público y garantizar que las normas se cumplan. Por su parte, la ciudadanía debe asumir que cada maniobra en la vía es una decisión de vida o muerte: respetar el semáforo, bajar la velocidad, no conducir bajo efectos del alcohol, usar los elementos de protección y cruzar por los lugares adecuados no son favores al Estado, son actos mínimos de autocuidado y cuidado colectivo.






